(Misión inicial) Un encargo en el navío María Luciela

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(Misión inicial) Un encargo en el navío María Luciela

Mensaje  DM el Vie Jun 13, 2008 3:30 pm

Despiertas en tu camerino, la manta con la que te cubriste está ahora en el suelo, y tú estás empapada en sudor.
Todo a tu alrededor se balancea a lado y lado.

Al compás del vaivén, una voz de hombre rompe el sonido del oleaje.

-¡Arriad la mayor!, ¡Doce grados al noroeste!, ¡Ésta misma noche amarraremos en el puerto de Valle Masque!

De la emoción sales a toda prisa de tu camarote pero resbalas cuando ya casi habías acabado de subir la escalinata de madera barnizada que conduce a cubierta.

En ese preciso instante antes de golpearte contra el suelo, sientes como unos fuertes brazos te sostienen en el aire. Miras a tu salvador, buscando sus ojos y te tropiezas con un hermoso pero rudo rostro de varón enmarcado por una larga melena rubia y unos ojos plateados como la luna que te sonrien... su voz es calmada, arrastra las palabras con desdén y de forma atrayente.
Es claramente, un marinero del navío.

-Hermosa dama, vigilad cuando corrais, la cubierta es traicionera. Soy Sir Arthurion Van Geinhor, capitán del María Luciela... navío sobre el que descansan vuestros bellos pies.

Su sonrisa ilumina más que el propio sol de aquella tarde de verano.

-Decidme hermosa, ¿os importaría si os pido un pequeño favor? Mi joven sobrina viaja con nosotros, pero tantas horas sola surcando los mares la tienen desencantada... si pudiéseis jugar con ella y mantenerla entretenida hasta la noche...

Simplemente asientes, su encantadora presencia te ha hechizado.

-¡Marielle!

Una hermosa niña de bucles dorados, ojos color mar y sonrisa pura llega a ti correteando y te suelta.

-¡Quiero que cantes y bailes!

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Notas del DM.
·El capitán te da una flauta, unas zapatillas de bailarina y unas cartas de póker.
·La niña resulta ser engreída y caprichosa.

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Re: (Misión inicial) Un encargo en el navío María Luciela

Mensaje  Ragamuffin el Sáb Jun 14, 2008 12:21 am

Después de recibir de manos del sumo sacerdote del clericato de Cardolan, Allen empezó su viaje hacia la ciudad portuaria de Valle Masque. Hacía relativamente poco que Allen había alcanzado la mayoría de edad, y tan sólo era una aprendiz de clériga, aunque descendiente de una importante familia vinculada al clericato. Varios fueron los que acudieron al puerto a despedir a la jovencita. No era especialmente hábil en ningún tipo de oficio en concreto, pero su dulzura y buena voluntad habían calado hondo en el pueblo, que sintió su marcha. En el barco, los marineros se encargaron de llevar su equipaje mientras un jovenzuelo la guiaba hasta su camerino. El viaje no sería muy largo, pero alcanzaría la noche y la mañana del siguiente día. Decidida a empezar el día de mañana con todas sus fuerzas, Allen se fue a dormir temprano, intentando relajarse. Para su desgracia, el movimiento del barco y el terrible calor de la zona, le amargaron la noche y le torturaron todo su sueño. Al despertar, se encontró boca arriba, con medio cuerpo en la cama y el resto cayendo por un borde, cerca de las mantas que la cubrieron por la noche. Allen se incorporó lentamente con los ojos cerrados y bostezando cuando repentinamente una voz la sacó de su sueño.

-¡Arriad la mayor!¡Doce grados al noroeste!¡Ésta misma noche amarraremos en el puerto de Valle Masque!- En ese instante, Allen sólo pudo pensar en levantarse y vestirse dignamente a toda prisa para salir a cubierta cuanto antes. Cuando por fin estaba llegando al final de las escalinatas que la llevaban a la cubierta, al no estar del todo despierta, tubo un peligroso resbalón. Esperando el inminente golpe, Allen cerró los ojos, pero el golpe no llegó, al contrario, los brazos de un hombre fuerte la estaban sujetando en el aire, sin temblar. Allen levantó la mirada buscando la cara de su salvador, que resultó ser un hermoso caballero de larga melena rubia, de ojos grisáceos como la plata y movimientos y gestos atrayentes.

-Hermosa dama, vigilad cuando corráis, la cubierta es traicionera. Soy Sir Arthurion Van Geinhor, capitán del María Luciela... navío sobre el que descansan vuestros bellos pies- Disimuladamente, Allen se fijó en que iba descalza e intentando contener su vergüenza, sonrió estúpidamente al capitán del navío.

-Decidme hermosa... ¿Os importaría si os pido un pequeño favor? Mi joven sobrina viaja con nosotros, pero tantas horas sola surcando los mares la tienen desencantada... si pudieseis jugar con ella y mantenerla entretenida hasta la noche...- Allen, que pensó que era lo mínimo que podía hacer, después de ser salvada por él y asintió.

-¡Marielle!- Una jovencita niña de larga melena rizada de color oro y ojos azules como el mar que atravesaban llegó en unos segundos a la cubierta y miró de arriba a bajo a la sorprendida Allen.

Marielle: ¡Quiero que cantes y bailes!- A Allen se le cayó el alma a los pies, y antes de poder decir nada, el capitán ya le había hecho entrega de una flauta de madera algo vieja y gastada y unas zapatillas de bailarina algo sucias, dentro de las cuales había una baraja de póker. Durante unos segundos, Allen se quedó pensando que hacer, pero al notar clavarse en ella la mirada de la niña, no tubo más remedio que suspirar y ponerse las zapatillas.

Allen: Pequeña... ¿Conoces el cuento del Conde?- Siendo una historia de su tierra natal, Allen supuso que no la conocería.

Allen: Cuenta la leyenda... que en un país muy lejano... había un conde que había perdido el corazón...

“Eeeeeel Cooooonde está buscaaaaaando...
Buscaaaaaando su preciado coraaaazóoon...
Vamoooooos a ver si lo tienes tuuuuuuu...


Eeeeeel Cooooonde está buscaaaaaando...
Buscaaaaaando su preciado coraaaazóoon...
Yo no lo teníiiia... ¿Quién será ahooora?

“Eeeeeel Cooooonde está buscaaaaaando...
Buscaaaaaando su preciado coraaaazóoon...
Vamoooooos a ver si lo tienes tuuuuuuu...”


En aquel momento, varios marineros pasaron cerca de donde estaban Allen y la pequeña Marielle mientras Allen cantaba y bailaba para la niña. Aunque su voz era dulce y armoniosa, sus pasos como bailarina dejaban mucho que desear.

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Re: (Misión inicial) Un encargo en el navío María Luciela

Mensaje  DM el Sáb Jun 14, 2008 11:02 am

Pese a que tu voz es hermosa y entonas considerablemente bien, tus pasos de baile resultan ser cuanto menos divertidos.
La canción apasiona a Marielle, y se toma tus danzas como interpretación humorística. La niña rie con carcajada pura, aunque tienes la sensación de que se rie de ti.

No reparas en la presencia de los marineros que acaban de colocarse en corro tras de ti. Pero algo detiene tus pasos y te obliga a girar sobre ti misma.

Marinero 1: -¡Hermosa! Ya que no sabes bailar... ¿Porqué no te vienes a mi camarote?

Las carcajadas del resto de marineros retumban en tu cabeza.

Marinero 2: -Eso, eso... y después vienes a visitarme a mi, ¡que tantas horas entre mar y cielo van a acabar conmigo!

Comentarios similares se cruzan entre el resto de marineros, y aunque apenas los susurran puedes oirlos perfectamente.

Marielle se hace a un lado con pose altanera, y se dispone a dejarte sola ante aquellos lobos de mar. Pero la niña se lo piensa mejor y se sienta en las escaleras que llevan a la cubierta superior del navío y observa.

Los marineros se acercan a ti, puedes contar un total de cinco marineros rudos y mal olientes... en nada se parecen al capitán que te salvó de caer momentos antes.

Marinero 3: -Vamos, bonita... ¡Diviértenos!
____________________________________

Nota del DM.
-Es imposible luchar con ellos, sigues teniendo las mismas pertenencias.

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Re: (Misión inicial) Un encargo en el navío María Luciela

Mensaje  Ragamuffin el Sáb Jun 14, 2008 3:58 pm

A pesar de todo, la actuación de Allen pareció gustar a la niña, que empezó a reír y observar atentamente los movimientos de Allen... eso no hacía sentir mejor a Allen, que veía en las risas de la niña pura burla ya que sólo se reía cuando bailaba. Al poco, Allen suspiró y se llevó a los labios la flauta de madera, que empezó a tocar y aunque las primeras notas no parecían muy acertadas, las que las siguieron entonaron a la perfección “La canción del Conde”. Debido al sonido de la flauta, Allen no se percató de que varios marineros se situaron a su alrededor, y entre risas y murmullos iban hablando de la joven chica. Entonces, el grito de uno de los marineros, hizo detener en seco la flauta de Allen, que se giró sobre si misma observando a los hombres que la rodeaban.

Marinero 1: ¡Hermosa! Ya que no sabes bailar... ¿Porqué no te vienes a mi camarote?- El resto de marineros empezó a reír a carcajada pura, mientras Allen cerraba los ojos y mantenía cogida la flauta con fuerza.

Marinero 2: Eso eso... y después vienes a visitarme a mi... ¡Que tantas horas entre mar y cielo van a acabar contigo!- Entre más y más risotadas de los marineros se extendían murmullos similares que no dejaban de llegar a oídos de Allen. Sin que la joven se diese cuenta, la pequeña Marielle se alejó bastante, como si fuese a dejarla, aunque no fue muy lejos, como si no se quisiera perder lo que podía suceder en ese instante.

Allen: (Hombres de mar tenían que ser... parece que no sepan que hablan con una clériga del Dios Pelor...)- En ese instante de distracción, los marineros se acercaron más a Allen. No se parecían en nada al capitán, pues eran rudos y malolientes... y sus intenciones no parecían para nada buenas.

Allen: (Esto no me gusta... no puedo hacer nada contra cinco marineros...)- Allen buscó con la mirada al capitán, en busca de ayuda, pero al no encontrarlo, vio como había perdido un tiempo precioso en el que los marineros se le habían echado casi encima.

Marinero 3: Vamos, bonita... ¡Diviértenos!- La habían dejado acorralada, y era claro que la pequeña Marielle no iba a ser de mucha ayuda. La cabeza de Allen trabajaba a marchas forzadas para encontrar una solución a esa horrible situación y entonces, recordó algo que había encontrado en las zapatillas de bailarina. Con un movimiento rápido y seco, Allen sacó de su bolsillo la baraja de cartas que le había dado el capitán y se las dejó en la cara al marinero más cercano, casi haciéndoselas comer.

Allen: Muy bien... ¿Quieren sus mercedes que les divierta, verdad? Pues así será... si consiguen ganarme a las cartas...- Allen puso voz de niña inocente, temblorosa, como si no supiese del todo lo que estaba apunto de hacer.

Allen: Si consiguen ganarme una sola partida... les acompañaré el resto del viaje... pero si gano yo... tendrán que rezar al Dios Pelor para que yo tenga un buen viaje durante 3 días en el momento en que deje el barco...- Allen miró temblorosa a los marineros, mientras por dentro sonreía malignamente, pues hasta ese momento, nunca nadie había logrado derrotarla a las cartas.

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Re: (Misión inicial) Un encargo en el navío María Luciela

Mensaje  DM el Sáb Jun 14, 2008 11:59 pm

Allen: Muy bien... ¿Quieren sus mercedes que les divierta, verdad? Pues así será... si consiguen ganarme a las cartas...- Pones voz de niña inocente, temblorosa, como si no supieses del todo lo que estás apunto de hacer.

Allen: Si consiguen ganarme una sola partida... les acompañaré el resto del viaje... pero si gano yo... tendrán que rezar al Dios Pelor para que yo tenga un buen viaje durante 3 días en el momento en que deje el barco...- miras temblorosa a los marineros.

Ellos advierten tu supuesto miedo, y aceptan sin dudarlo dos veces. Uno de los marineros trae una mesilla plegable, que parece no poder sostener ni una libra sobre sus débiles patas. Ésta es extremadamente baja, como la mesilla de te que había en tu camarote... eso os permite jugar sentados en el suelo.

Os sentais todos, los cinco marineros y tú alrededor de la mesa, y barajas las cartas. Inocentemente las repartes entre los seis, y la partida da comienzo... a todo esto, Marielle sigue observando de forma divertida.

Al principio uno de los marineros parece estar marcándose un farol, y ésto continua a lo largo de toda la partida. El segundo marinero apenas habla, está completamente concentrado en sus cartas. El tercero de los hombres observa detenidamente todos tus movimientos, tus miradas, tus gestos...
El cuarto lobo de mar hace movimientos sospechosos, ¿estará haciendo trampas?
El último de todos ellos parece tener una buena mano de cartas, sonrie continuamente y chasquea la lengua suspirando y con una sonrisa socarrona.

La partida continua, hasta llegar al punto decisivo: teneis que ver las cartas o dejarlo.
El primero, efectivamente se estaba marcando un farol y queda fuera de juego.
El segundo decide ver, por lo que no sabes realmente si tiene buena mano o no.
El tercero decide no ver, por lo que queda también fuera de juego.
El cuarto decide ver también... pero sigue haciendo movimientos poco limpios... ¿tiene una carta más que antes?... ¡Sí, está haciendo trampas!
El último parece peligroso, está decidido a seguir con el juego...
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Nota del DM.

-Sólo quedan tres marineros... eres avispada, así que descubres al tramposo. Por lo que sólo te quedan : un marinero que posiblemente tenga una muy buena mano, y otro que es probable que se esté marcando un farol... ¡Tú decides!


Última edición por DM el Dom Jun 15, 2008 1:38 am, editado 1 vez

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Re: (Misión inicial) Un encargo en el navío María Luciela

Mensaje  Ragamuffin el Dom Jun 15, 2008 1:37 am

Como Allen esperaba, los marineros aceptaron el reto y en breves, uno de ellos se había hecho con una mesilla vieja y que parecía muy delicada. Al ser la mesilla tan pequeña, Allen y los marineros se sientan en la cubierta y preparan el juego. El juego avanzaba rápidamente, pareciendo todos los presentes buenos jugadores y rivales difíciles. Marielle, seguía la partida desde la cubierta superior, muy atenta a todo lo que sucedía. Allen había crecido en su infancia, sobreviviendo en casas de apuestas para tener sitio donde dormir y cosas que comer. Su dura situación la había convertido en una experta manejando cartas y otros juegos de azar. Cuando la situación empezaba a inclinarse para el final, Allen observó a los marineros. Uno de ellos parecía muy convencido de sus cartas, aunque le temblaba ligeramente el pómulo derecho. El que tenía a su lado, no levantaba la mirada de sus cartas. El tercero, llegó a cruzar la mirada con Allen, pues no parecía dispuesto a dejarle pasar ninguna trampa a la joven chica. El cuarto, no paraba de hacer gestos sospechosos aunque bien disimulados, por lo que podía estar haciendo trampas. El último parecía un libro abierto, con una cara sonriente y casi rozando la estupidez. Finalmente, llega la hora de la verdad.
El primero, como era de suponer, tenía una mano muy mala y quedó fuera del juego. El segundo decide ver, por lo que posiblemente tenga una buena mano. El tercero, que tanto se fijaba en Allen, no obtuvo mucha suerte y quedó fuera del juego en ese instante. El cuarto, al igual que el segundo decide ver... pero un movimiento demasiado exagerado le delata y se descubre como tramposo soltando una carta que tenía de más en su baraja. Y el último, siguiendo la tónica que mantenía, enseña su juego, que resulta no ser más que una doble pareja y un dos de picas. En ese instante, dejaba sus cartas también el segundo, que resultó tener una muy buena mano, pues dejó sobre la mesa un full. Allen miró algo deprimida las cartas, mientras por dentro reía cosa mala.

Allen: (Lo siento por el marinero que intentaba ver si hacía trampas... pero es que yo las trampas las hago antes de empezar...)- Allen alzó ligeramente sus manos para dejar sobre la mesilla su baraja.

Allen: Sus mercedes... jaque mate- Allen dejó sobre la mesa una escalera real. En un instante los marineros se pusieron a suspirar y a lanzar maldiciones a su desgracia, mientras Allen sonreía melancólicamente. Allen se apoyó sobre sus manos, aún sentada, inclinando la cabeza hacia atrás para poder ver a la pequeña Marielle, que seguía observando en la cubierta.

Allen: ¿Que, Marielle?¿Te he divertido suficiente ya?-

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Re: (Misión inicial) Un encargo en el navío María Luciela

Mensaje  DM el Dom Jun 15, 2008 6:11 pm

Tras una intensa partida de póker, dejas sobre la mesa una escalera real. En un instante los marineros suspiran y maldicen su mala fortuna, mientras sonries con melancolía.
Te apoyas sobre tus manos aún sentada, inclinando la cabeza hacia atrás para poder ver a la pequeña Marielle, que sigue observándote desde la cubierta.

Allen: -¿Que, Marielle?¿Te he divertido suficiente ya?

La niña resopla y baja la escalinata que conduce a la cubierta donde se ha jugado la partida. Cruzada de brazos y con una mueca de desaprovación, Marielle te mira y te dice.

Marielle: -Pues si te he de ser sincera, preferiría haberte visto yaciendo con todos éstos marineros... aunque no puedo decir que la partida haya sido precisamente aburrida...

Las olas rompen con más fuerza sobre el navío... se levanta algo de brisa. Todo es calma y paz, hasta que...

Marinero: -¡Tierra a la vista!

Los hombres que te miraban derrotados se ponen en marcha para tomar sus puestos, puedes ver el puerto de Valle Masque, casi es de noche y las luces parecen luciérnagas sobre el negro y ancho mar.

Quedas encantada con la visión, al igual que Marielle, que inesperadamente se ha agarrado a tu túnica y suspira de emoción. Una voz familiar y extrañamente encantadora de devuelve de vuelta al navío.

Capitán: -Buenas noches tengan mis damas. Como podeis ver, ya mismo llegamos a puerto y... me gustaría saber si ambas os habeis divertido. -Sonrie de forma dulce

Marielle: -¡Tio! - La niña se desprende de ti y agarra al capitán- ¡La chica de túnica azul cobalto bailó y cantó para mi, y además jugó al póker con cinco de tus hombres y ganó!

El capitán te sonrie y te acaricia la cabeza. A su parecer has hecho un buen trabajo, y te lo demuestra de ésa manera... aunque parece ser que hay más.

Capitán: -Sólo queda un pequeño favor que me gustaría perdirte, pequeña. En cuanto lleguemos a puerto Marielle debería irse con su madre, pero parece ser que ha habido un pequeño problema mecánico con el navío y debería quedarme en él... ¿Podrías llevar a mi sobrina a tierra y llevarla con mi hermana? Te estará esperando en la entrada norte del puerto, justo en el camino que lleva a la ciudad... su nombre es Claymiria Van Geinhor.

Poco después de eso, el navío llega a puerto. Recoges tus pertenencias, y Marielle te coge de la mano mientras que en la otra lleva a su vez su propio equipage.

Te despides del capitán, y sales del puerto dirección a Valle Masque, la ciudad. Observas cuanto te rodea... estás en un Reino que no habías visto antes, y todo te parece nuevo.

Al pie del camino espera un carruaje, y en pie junto a éste, una mujer de bucles dorados (¡es igual que el capitán!) que debe de ser Madame Claymiria Van Geinhor.
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Nota del DM.
-Efectivamente es la madre, resulta ser una mujer de la alta nobleza, muy educada y muy agradecida por cuidar de Marielle.
-Antes de irse te da un libro, en la portada reza
"Usos de mil objetos mágicos"

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Re: (Misión inicial) Un encargo en el navío María Luciela

Mensaje  Ragamuffin el Lun Jun 16, 2008 3:01 pm

Resoplando, la niña bajó la escalera que había utilizado para ir a la cubierta superior, cruzada de brazos y con cara de desaprobación.

Marielle: Pues si te he de ser sincera, preferiría haberte visto yaciendo con todos estos marineros... aunque no puedo decir que la partida haya sido precisamente aburrida...- Allen se quedó sonriendo, conteniendo las ganas de decirle a la niña que lo que hubiese sucedido si Allen se hubiese quedado con los marineros no era para sus ojos.
Mientras descansaban, Allen miró el cielo, repleto de estrellas y se levantó una refrescante y agradable brisa que anunciaba algo esperado.

Marinero: ¡Tierra a la vista!- Los marineros que habían retado a Allen, se despidieron con una ligera reverencia y se fueron a toda prisa a sus puestos, para preparar la llegada a puerto. Allen se levantó y fue a toda prisa hacia la proa del barco, observando la tierra que se levantaba imperiosa ante ellos, aunque cubierta de oscuridad, sólo disimulada por pequeños puntos de luz en el horizonte, como pequeñas luciérnagas. Sorprendentemente, Marielle se juntó a Allen en la proa, cogiendo a la chica de la túnica y suspirando emocionada, mirando el paisaje que las envolvía a ambas.
En ese instante, una voz conocida sonó a espaldas de Allen, que se giró algo sobresaltada.

Capitán: Buenas noches tengan mis damas. Como podéis ver, ya mismo llegamos a puerto y ... me gustaría saber si ambas os habéis divertido- Dijo el capitán del barco, acercándose sonriente a Allen y Marielle, que al verlo llegar se soltó de la túnica de Allen y abrazó al capitán.

Marielle: ¡Tio!¡La chica de túnica azul cobalto bailó y cantó para mi, y además jugó al póker con cinco de tus hombres y ganó!- Sonriendo, el capitán acarició la cabeza de Allen, que también sonrie, divertida.

Allen: Mi trabajo es ayudar a quienes me lo piden, no ha sido nada-

Capitán: Sólo me queda un pequeño favor que me gustaría pedirte, pequeña- Aunque sonriendo, a Allen le dolió la palabra “pequeña” en su interior.

Capitán: En cuanto lleguemos a puerto, Marielle debería irse con su madre, pero parece ser que ha habido un pequeño problema mecánico con el navío y debería quedarme en él... ¿Podrías llevar a mi sobrina a tierra y llevarla con mi hermana? Te estará esperando en la entrada norte del puerto, justo en el camino que lleva a la ciudad... su nombre es Claymiria Van Geinhor- Después de la buena acogida del capitán (aunque no de sus hombres), Allen se vio incapaz de negarse y aceptó la petición del capitán, casi olvidando el verdadero motivo de su viaje a Valle Masque.

En poco tiempo, el navío llegó a tierra, y con la ayuda de los marineros derrotados en la partida de póquer, descargan todo el equipaje.

Allen: Que la buena voluntad y la luz del sol de Pelor les acompañen en todos sus viajes- Cargando su poco equipaje en una mano, y llevando a la pequeña Marielle cogida de la otra, Allen se despidió del capitán y de los marineros, de camino a Valle Masque. El camino que atraviesa campos y praderas parece muy nuevo y plano y alrededor sólo se respira el agradable aroma marino, junto a las nuevas sensaciones de estar en una tierra hasta ahora desconocida para Allen. Finalmente, después de unos minutos de andar, llegaron a la entrada norte del puerto, donde esperaba un carruaje, y a su lado, de pie una mujer de bucles dorados muy parecida al capitán y con los mismos ojos que la pequeña Marielle. Vestía elegantes ropas y parecía una mujer importante, para nada se pareció su trato al recibido por la niña.

Allen: Saludos, bella dama... soy una clériga del Dios Pelor, y el capitán del barco en el que viajaba me pidió que acompañara a la pequeña Marielle hasta aquí... usted debe ser madame Claymiria... ¿Verdad?- La mujer, sonriendo e inclinando la cabeza contestó:

Claymiria: Así es, yo soy la madre de esta pequeña mujercita... le estoy muy agradecida por aguantar a mi niña y ayudar a mi hermano en el barco-

Allen: No ha sido nada, de verdad...-

Claymiria: Igualmente, déjeme mostrarle mi gratitud...- La mujer abrió el carruaje y al poco salió con un libro con oscuras tapas, con un título que rezaba “Usos de mil objetos mágicos”.

Claymiria: Lo encontré hace poco en la biblioteca de la mansión e iba a venderlo al gremio de hechiceros, pero me parece que a vos también le servirá... de nuevo, muchas gracias por cuidar de mi hija- Cuando se despidieron, Allen se quedó unos segundos en la puerta del puerto, recordando en ese instante, el auténtico objetivo de su viaje.

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Re: (Misión inicial) Un encargo en el navío María Luciela

Mensaje  DM el Mar Jun 17, 2008 10:30 am

Nota del DM.
Ya has acabado tu misión inicial. Ahora Allen va a Valle Masque por el camino del puerto (no hace falta que lo postees) y llega sin problemas.
Una vez allí decide buscar la posada.
Tras ésto debes leer lo siguiente (de nuevo, no debes postear)


http://eligeunasenda.rpgwars.org/introduccion-f5/vuestro-encuentro-taberna-de-valle-masque-reino-de-ascalon-t19.htm

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