(Misión inicial) Encuentro en el bosque de Valle Masque
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(Misión inicial) Encuentro en el bosque de Valle Masque
Paz... y brisa...
Aquella tarde de verano, el viento se lleva las preocupaciones muy lejos, y el susurro de los árboles te transporta a un lugar muy lejano.
Descansas con los ojos cerrados sobre una de las gruesas ramas de un viejo y enorme roble del bosque de Valle Masque, nada te importa, nada te reconcome.
Has dejado descuidada tu espada de dos hojas más abajo, en la base del tronco, pues nadie pasa por allí y te sientes completamente solo.
Los rayos del sol se cuelan entre las ramas, todo es... perfecto.
De repente, sientes un leve temblor bajo tus nalgas... ¿El roble se ha movido?
La calma y la paz se quiebran, puedes oir un estruendo a lo lejos, atravesando el bosque... y una polvareda se acerca.
Los primeros gamos (ciervos) empiezan a llegar a toda prisa y tras ellos, decenas... centenares de ellos corren despavoridos en manada.
Tu espada se pierde entre una infinidad de patas moviéndose nerviosas. Quedas casi cegado por el polvo, y temes perder para siempre tu querida arma.
Debes recuperarla... como sea.
________________________
Nota del DM.
·Recuerda tu habilidad como semielfo, tu destreza y tu inteligencia, pueden serte muy útiles.
·Dispones únicamente de una liana a modo de cuerda que cuelga del roble, vigila... un paso en falso puede hacerte mucho daño.
·Los gamos son MUY fáciles de matar. PG:1, CA:1
Aquella tarde de verano, el viento se lleva las preocupaciones muy lejos, y el susurro de los árboles te transporta a un lugar muy lejano.
Descansas con los ojos cerrados sobre una de las gruesas ramas de un viejo y enorme roble del bosque de Valle Masque, nada te importa, nada te reconcome.
Has dejado descuidada tu espada de dos hojas más abajo, en la base del tronco, pues nadie pasa por allí y te sientes completamente solo.
Los rayos del sol se cuelan entre las ramas, todo es... perfecto.
De repente, sientes un leve temblor bajo tus nalgas... ¿El roble se ha movido?
La calma y la paz se quiebran, puedes oir un estruendo a lo lejos, atravesando el bosque... y una polvareda se acerca.
Los primeros gamos (ciervos) empiezan a llegar a toda prisa y tras ellos, decenas... centenares de ellos corren despavoridos en manada.
Tu espada se pierde entre una infinidad de patas moviéndose nerviosas. Quedas casi cegado por el polvo, y temes perder para siempre tu querida arma.
Debes recuperarla... como sea.
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Nota del DM.
·Recuerda tu habilidad como semielfo, tu destreza y tu inteligencia, pueden serte muy útiles.
·Dispones únicamente de una liana a modo de cuerda que cuelga del roble, vigila... un paso en falso puede hacerte mucho daño.
·Los gamos son MUY fáciles de matar. PG:1, CA:1

DM- Admin
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Fecha de inscripción: 11/06/2008

Re: (Misión inicial) Encuentro en el bosque de Valle Masque
¿Cuanto había pasado desde que Soma se refugió de la gente en el lo profundo del bosque? Ni siquiera el mismo lo sabía con certeza, lo único que hacía prácticamente a lo largo de los días era mantenerse con vida, sin objetivos que alcanzar, y el don de la magia como compañero de penurias junto con una espada que arrebató a un pútrido cadáver que halló en una ocasión.
Parecía que el verano había desbancado ya a la primavera, pues el suelo estaba cubierto de hojas zainas que gemían a cada paso que daba sobre ellos, además una cálida brisa acariciaba su rostro, algo comparable el beso de una madre.
Cerca de donde estaba, se erguía un gran roble que parecía antiguo por algunos rasgos terroríficos de sus ramas, hace poco que se llevó algunas frutas a la boca así que decidió tomarse un descanso en una rama de este gran roble. se desprendió de su poco equipaje, apoyó su espada en el tronco y dejó al lado su pequeña bolsa de viaje con algunos libros gastados y un odre de agua. Al ser una rama un tanto elevada rebuscó por el suelo hasta encontrar una liana quizás abandonada por algún extraviado viajero.
Con la ayuda de esta se encaramó a la rama sin demasiada dificultad dado que no tenía una mala agilidad gracias a su sangre de elfo. Se tumbó acomodándose como pudo y cerró los ojos, dejando la mente en blanco, tan solo escuchando el canto de algunos pájaros... Pero de repente el árbol tembló sacando de su ensimismamiento a Soma que prácticamente se había quedado dormido. El temblor desapareció tan rápido como había surgido, unos momentos de silencio ... Y después un estruendo que resonó por todo el bosque. Intentó buscar de donde provenía consiguiendo ver unas pequeñas figuras que iban aumentando de tamaño, se estaban acercando, y deprisa.
Miró su espada en el suelo, pero cuando hizo un gesto para bajar a por ella, las figuras ya habían llegado, no eran más que gamos asustados, ¿pero asustados de que? Uno tras otro, una decena otra, no cesaban de correr hacía su dirección, impidiéndole bajar para recuperar su espada.
Solo tenía un recurso para recuperarla... Algo que odiaba tanto como amaba, su magia.
En los últimos meses descubrió que como otros tantos magos y hechiceros, si se concentraba lo suficiente podía mover objetos, quizás ahora le valdría de algo el tiempo invertido en ello. se agachó para agarrar la liana, nunca estaba de más asegurar su posición para no caerse y entonces cerró los ojos, intentó silenciar sus sentidos, solo pensaba en la imagen de su espada, su frío tacto, su cortante filo, hasta que las yemas de sus dedos toparon con un objeto como el de sus pensamientos, ¡No, era la espada! Aunque aun no era momento de alegrarse, se incorporó como pudo en la rama con una mano agarrado al tronco y la otra la espada, mirando en la dirección de dónde acudían los últimos gamos... Tras ellos estaba la razón de su huida...
Parecía que el verano había desbancado ya a la primavera, pues el suelo estaba cubierto de hojas zainas que gemían a cada paso que daba sobre ellos, además una cálida brisa acariciaba su rostro, algo comparable el beso de una madre.
Cerca de donde estaba, se erguía un gran roble que parecía antiguo por algunos rasgos terroríficos de sus ramas, hace poco que se llevó algunas frutas a la boca así que decidió tomarse un descanso en una rama de este gran roble. se desprendió de su poco equipaje, apoyó su espada en el tronco y dejó al lado su pequeña bolsa de viaje con algunos libros gastados y un odre de agua. Al ser una rama un tanto elevada rebuscó por el suelo hasta encontrar una liana quizás abandonada por algún extraviado viajero.
Con la ayuda de esta se encaramó a la rama sin demasiada dificultad dado que no tenía una mala agilidad gracias a su sangre de elfo. Se tumbó acomodándose como pudo y cerró los ojos, dejando la mente en blanco, tan solo escuchando el canto de algunos pájaros... Pero de repente el árbol tembló sacando de su ensimismamiento a Soma que prácticamente se había quedado dormido. El temblor desapareció tan rápido como había surgido, unos momentos de silencio ... Y después un estruendo que resonó por todo el bosque. Intentó buscar de donde provenía consiguiendo ver unas pequeñas figuras que iban aumentando de tamaño, se estaban acercando, y deprisa.
Miró su espada en el suelo, pero cuando hizo un gesto para bajar a por ella, las figuras ya habían llegado, no eran más que gamos asustados, ¿pero asustados de que? Uno tras otro, una decena otra, no cesaban de correr hacía su dirección, impidiéndole bajar para recuperar su espada.
Solo tenía un recurso para recuperarla... Algo que odiaba tanto como amaba, su magia.
En los últimos meses descubrió que como otros tantos magos y hechiceros, si se concentraba lo suficiente podía mover objetos, quizás ahora le valdría de algo el tiempo invertido en ello. se agachó para agarrar la liana, nunca estaba de más asegurar su posición para no caerse y entonces cerró los ojos, intentó silenciar sus sentidos, solo pensaba en la imagen de su espada, su frío tacto, su cortante filo, hasta que las yemas de sus dedos toparon con un objeto como el de sus pensamientos, ¡No, era la espada! Aunque aun no era momento de alegrarse, se incorporó como pudo en la rama con una mano agarrado al tronco y la otra la espada, mirando en la dirección de dónde acudían los últimos gamos... Tras ellos estaba la razón de su huida...

Soma- Mensajes: 30
Fecha de inscripción: 12/06/2008
Re: (Misión inicial) Encuentro en el bosque de Valle Masque
Con la espada de doble hoja asida con fuerza y agarrado al tronco de aquel roble, dejas pasar la estampida de asustadizos gamos salvajes que, por motivos que aún desconoces, corren despavoridos en dirección contraria a la ciudad.
El árbol centenario deja de temblar, y miras hacia abajo para poder ver como un par de gamos rezagados se apresuran para alcanzar al grupo.
La polvareda va disipándose poco a poco y descubre una tierra martilleada por las pezuñas de los animales. Ni una brizna de hierba queda vertical, ni una flor queda con sus pétalos.
Desciendes del árbol, pues el resto de tus pertenencias siguen allí abajo. Todo está intacto.
Esperas pues unos segundos para averiguar el motivo de la huida de los gamos... Y lo descubres.
Oyes los cascos de unos caballo a lo lejos, y pronto aparecen ante ti una docena de perros de caza... animales nerviosos y agitados, que husmean tus ropas y pertenencias llenándolas de baba.
Tras ellos llegan unos jinetes montados en caballos negros.
Sus ropas son elegantes, tercipelo granate, raso negro y acabados en hilo de oro: deben de ser nobles.
Los canes se adelantan, pues siguen la pista de los pobres gamos, pero sin tú esperarlo, los jinetes cargan sus carcos apuntándote con una mueca en los labios que pretendía ser sonrisa.
Noble 1: -Así que era éste el motivo por el que nuestras presas siempre escapan airosas, ¿eh?
Noble 2: -En ese caso... habrá que acabar con aquello que nos molesta, ¿no crees?
Se oye el tensar de sus cuerdas.
Noble 3: -Vaya... si lo hacemos así, ésto será muy aburrido... ¿Porqué no le damos una oportunidad? Veamos... ¿Qué os parece si...?
Los otros dos nobles bajan los arcos y te miran.
Noble 3: ¿...Le obligamos a hacer nuestro trabajo sucio?
Noble 2: Está bien, está bien... empezaré yo. Si atraviesas el camino, y andas setecientos pasos hacia el noroeste, encontrarás una cabaña ajada. Allí vive un anciano alquimista... tienes que conseguir que te de media libra de sangre de cisne negro. Te estaremos esperando justo al pie del roble centenario.
________________________________________
Nota del DM.
-El noble que te ha encomendado la misión te entrega una pequeña faltriquera que pesa unas 3 libras. No sabes lo que hay dentro, pero puedes mirarlo si lo deseas.
El árbol centenario deja de temblar, y miras hacia abajo para poder ver como un par de gamos rezagados se apresuran para alcanzar al grupo.
La polvareda va disipándose poco a poco y descubre una tierra martilleada por las pezuñas de los animales. Ni una brizna de hierba queda vertical, ni una flor queda con sus pétalos.
Desciendes del árbol, pues el resto de tus pertenencias siguen allí abajo. Todo está intacto.
Esperas pues unos segundos para averiguar el motivo de la huida de los gamos... Y lo descubres.
Oyes los cascos de unos caballo a lo lejos, y pronto aparecen ante ti una docena de perros de caza... animales nerviosos y agitados, que husmean tus ropas y pertenencias llenándolas de baba.
Tras ellos llegan unos jinetes montados en caballos negros.
Sus ropas son elegantes, tercipelo granate, raso negro y acabados en hilo de oro: deben de ser nobles.
Los canes se adelantan, pues siguen la pista de los pobres gamos, pero sin tú esperarlo, los jinetes cargan sus carcos apuntándote con una mueca en los labios que pretendía ser sonrisa.
Noble 1: -Así que era éste el motivo por el que nuestras presas siempre escapan airosas, ¿eh?
Noble 2: -En ese caso... habrá que acabar con aquello que nos molesta, ¿no crees?
Se oye el tensar de sus cuerdas.
Noble 3: -Vaya... si lo hacemos así, ésto será muy aburrido... ¿Porqué no le damos una oportunidad? Veamos... ¿Qué os parece si...?
Los otros dos nobles bajan los arcos y te miran.
Noble 3: ¿...Le obligamos a hacer nuestro trabajo sucio?
Noble 2: Está bien, está bien... empezaré yo. Si atraviesas el camino, y andas setecientos pasos hacia el noroeste, encontrarás una cabaña ajada. Allí vive un anciano alquimista... tienes que conseguir que te de media libra de sangre de cisne negro. Te estaremos esperando justo al pie del roble centenario.
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Nota del DM.
-El noble que te ha encomendado la misión te entrega una pequeña faltriquera que pesa unas 3 libras. No sabes lo que hay dentro, pero puedes mirarlo si lo deseas.
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Si es arrogante, elegante, borde, con presencia, ligeramente afeminado, retorcidamente cruel, guapo, con gafas y con pelo largo (a poder ser blanco) y encima es el malo de un anime... ¡ES MI HOMBRE IDEAL!

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Fecha de inscripción: 11/06/2008

Re: (Misión inicial) Encuentro en el bosque de Valle Masque
Poco a poco la estampida cesó, dejando todo en paz unos instantes. El roble había dejado de temblar, lo que era una alivio, pues no sabía cuanto más podría haber aguantado allí arriba. Los alrededores habían cambiado estrepitosamente en pocos segundos, la hierba yacía arrancada y muerta tras el paso de la manada adornado por una gran cantidad de pequeñas ramas que también arrancaron a su paso.
Sacudió la cabeza y dirigió su mirada a la base del tronco del roble, sin esperanzas de poder ver las demás pertenencias que había depositado antes de subir, pero para su sorpresa contempló como en la medida de lo posible no habían sufrido daño alguno, tan solo quedaron ligeramente sepultados entre tierra y polvo.
Soma suspiró algo más aliviado, se colocó la espada en el espalda y con la ayuda de la cuerda bajó de la rama del roble al suelo, después se agachó y recuperó su bolsa de viaje, que colgó también de su espalda.
Pasaron unos segundos, quizás algunos minutos en que todo permaneció en silencio, incluso Soma, que intentaba localizar el motivo de la huida de los gamos, mas ese enigma obtuvo respuesta. Al principio fue tan solo un murmullo, pero rápidamente los ruidos se aclararon y se diferenciaron, eran ladridos de perro y cascos de caballería.
Aparecieron varios perros que parecían alterados y rabiosos, comenzaron a ladrar y husmearle por todos lados. Soma no sabía que hacer, pero tampoco le dio tiempo, pues tras los canes aparecieron unos jinetes a lomos de unos caballos negros.
Sus ropas son elegantes, tercipelo granate, raso negro y acabados en hilo de oro, debían de ser nobles. Los canes se adelantan, pues siguen la pista de los pobres gamos, pero para sorpresa de Soma, los jinetes cargan sus arcos apuntándote con una mueca en los labios que pretendía ser sonrisa.
- Así que era éste el motivo por el que nuestras presas siempre escapan airosas, ¿eh? - Dijo con voz altiva uno de ellos.
- En ese caso... habrá que acabar con aquello que nos molesta, ¿no crees?- anunció otro de ellos
- No se de que habláis, pero no creáis que por ser mayor número vosotros me arrodillaré ni os suplicaré nada- Respondió Soma acariciando la empuñadura de su espada sin desenfundarla, aunque estaba seguro que no tendría opción de ganar en aquella situación.
Se oye el tensar de sus cuerdas.
- Vaya... si lo hacemos así, ésto será muy aburrido... ¿Porqué no le damos una oportunidad? Veamos... ¿Qué os parece si...?- Empezó a decir el último de los jinetes.
Los otros dos nobles bajan los arcos y miraron a Soma.
¿...Le obligamos a hacer nuestro trabajo sucio?
- Está bien - suspiró el segundo de los jinetes -, está bien... empezaré yo. Si atraviesas el camino, y andas setecientos pasos hacia el noroeste, encontrarás una cabaña ajada. Allí vive un anciano alquimista... tienes que conseguir que te de media libra de sangre de cisne negro. Te estaremos esperando justo al pie del roble centenario.
Entonces arrojó a Soma una pequeña faltriquera a los pies de Soma, que vaciló unos instantes. ¿Tendría que obedecer las órdenes que le estaban diciendo?
Se inclinó para recoger la faltriquera, soltando la empuñadura de su arma.
- Setecientos pasos al noroeste? - Preguntó algo sumiso Soma al segundo de los jinetes, a lo que este asintió sin demasiada gana - Está bien, no tardaré
Al pronunciar estas palabras los jinetes le dejaron un hueco libre hacía la dirección que debía seguir. Soma empezó a caminar, pero con la cabeza bien alta, aunque esto era una derrota no siempre sería así. Caminó durante un rato echando un mirada hacía atrás de vez en cuando, pues cabía la posibilidad de que todo aquello fuese una trampa de los jinetes. Al final del caminó, entre varios árboles viejos había una pequeña cabaña que amenazaba con derrumbarse en cualquier momento.
Se acercó a paso ligero a lo que interpretó la puerta, pero antes de golpear la puerta recordó la faltriquera que le habían dado los jinetes, echó de nuevo una mirada hacía atrás y la abrió para saber que contenía... Quizás no tendría que obedecer todo lo que le dijesen.
Sacudió la cabeza y dirigió su mirada a la base del tronco del roble, sin esperanzas de poder ver las demás pertenencias que había depositado antes de subir, pero para su sorpresa contempló como en la medida de lo posible no habían sufrido daño alguno, tan solo quedaron ligeramente sepultados entre tierra y polvo.
Soma suspiró algo más aliviado, se colocó la espada en el espalda y con la ayuda de la cuerda bajó de la rama del roble al suelo, después se agachó y recuperó su bolsa de viaje, que colgó también de su espalda.
Pasaron unos segundos, quizás algunos minutos en que todo permaneció en silencio, incluso Soma, que intentaba localizar el motivo de la huida de los gamos, mas ese enigma obtuvo respuesta. Al principio fue tan solo un murmullo, pero rápidamente los ruidos se aclararon y se diferenciaron, eran ladridos de perro y cascos de caballería.
Aparecieron varios perros que parecían alterados y rabiosos, comenzaron a ladrar y husmearle por todos lados. Soma no sabía que hacer, pero tampoco le dio tiempo, pues tras los canes aparecieron unos jinetes a lomos de unos caballos negros.
Sus ropas son elegantes, tercipelo granate, raso negro y acabados en hilo de oro, debían de ser nobles. Los canes se adelantan, pues siguen la pista de los pobres gamos, pero para sorpresa de Soma, los jinetes cargan sus arcos apuntándote con una mueca en los labios que pretendía ser sonrisa.
- Así que era éste el motivo por el que nuestras presas siempre escapan airosas, ¿eh? - Dijo con voz altiva uno de ellos.
- En ese caso... habrá que acabar con aquello que nos molesta, ¿no crees?- anunció otro de ellos
- No se de que habláis, pero no creáis que por ser mayor número vosotros me arrodillaré ni os suplicaré nada- Respondió Soma acariciando la empuñadura de su espada sin desenfundarla, aunque estaba seguro que no tendría opción de ganar en aquella situación.
Se oye el tensar de sus cuerdas.
- Vaya... si lo hacemos así, ésto será muy aburrido... ¿Porqué no le damos una oportunidad? Veamos... ¿Qué os parece si...?- Empezó a decir el último de los jinetes.
Los otros dos nobles bajan los arcos y miraron a Soma.
¿...Le obligamos a hacer nuestro trabajo sucio?
- Está bien - suspiró el segundo de los jinetes -, está bien... empezaré yo. Si atraviesas el camino, y andas setecientos pasos hacia el noroeste, encontrarás una cabaña ajada. Allí vive un anciano alquimista... tienes que conseguir que te de media libra de sangre de cisne negro. Te estaremos esperando justo al pie del roble centenario.
Entonces arrojó a Soma una pequeña faltriquera a los pies de Soma, que vaciló unos instantes. ¿Tendría que obedecer las órdenes que le estaban diciendo?
Se inclinó para recoger la faltriquera, soltando la empuñadura de su arma.
- Setecientos pasos al noroeste? - Preguntó algo sumiso Soma al segundo de los jinetes, a lo que este asintió sin demasiada gana - Está bien, no tardaré
Al pronunciar estas palabras los jinetes le dejaron un hueco libre hacía la dirección que debía seguir. Soma empezó a caminar, pero con la cabeza bien alta, aunque esto era una derrota no siempre sería así. Caminó durante un rato echando un mirada hacía atrás de vez en cuando, pues cabía la posibilidad de que todo aquello fuese una trampa de los jinetes. Al final del caminó, entre varios árboles viejos había una pequeña cabaña que amenazaba con derrumbarse en cualquier momento.
Se acercó a paso ligero a lo que interpretó la puerta, pero antes de golpear la puerta recordó la faltriquera que le habían dado los jinetes, echó de nuevo una mirada hacía atrás y la abrió para saber que contenía... Quizás no tendría que obedecer todo lo que le dijesen.

Soma- Mensajes: 30
Fecha de inscripción: 12/06/2008
Re: (Misión inicial) Encuentro en el bosque de Valle Masque
Fueron setecientos pasos, ni uno más ni uno menos.
La cabaña parecía más bien un montón de ramas mal colocadas.
A punto estás de llamar a la "puerta" gopeándola con suabidad con los nudillos, pero recuerdas esa faltriquera de tres libras que cuelga de tu hombro. ¿Estará aquí la salvación?
Desabrochas el botón de hueso que mantiene la faltriquera cerrada y la abres con cuidado. Esperando algo inaudito, miras el interior... pero en cuando averiguas qué hay en ella, la cierras decepcionado.
Tres libras de manzanas ácidas, de piel verde como la hierba y brillantes como si no fuesen naturales... pero sí lo son, pues la faltriquera huele a fruta.
Acercas los nudillos a las ramas que hacen de puerta, y a pocos centímetros quedan cuando ésta cede.
Aparece tras la puerta, en el interior de la cabaña, un anciano acompañado por una boluta de humo grisaceo y olor a acre. Casi insoportable.
El hombre luce una horrible barba blanca que llega al suelo, y su cabeza reluce con el sol de la tarde. Su rostro está cubierto de arrugas y mugre, y sus ropas están llenas de jirones.
Te mira de arriba a abajo y te sonrie. Apenas le quedan dientes, y los pocos que soportan su hedor, son de un negro verdoso.
Te habla.
Alquimista: -Buenas tardes tengais, jovenzuelo... decidme, ¿deseais algo de éste anciano ajado? Os aviso que... si venis a por pociones, ungüentos o lociones, no podré atenderos...
Observas que hay algo extraño en el anciano... algo fuera de lugar.
Te fijas con detenimiento en sus ropas, su rostro... su...¿Colgante?
De su cuello cuelga una cadena gruesa de oro, y en ésta reposa un inusual colgante: una botellita de cristal transparente adornada con sugeciones de oro... dentro de la botellita hay un líquido espeso y de un granate casi negro. ¿Sangre?...
______________________________________
Nota del DM
-Te has llevado todas las pertenencias contigo, recuérdalo.
-Si tardas demasiado, los nobles vendrán a buscarte, ¡has de ser rápido!.
La cabaña parecía más bien un montón de ramas mal colocadas.
A punto estás de llamar a la "puerta" gopeándola con suabidad con los nudillos, pero recuerdas esa faltriquera de tres libras que cuelga de tu hombro. ¿Estará aquí la salvación?
Desabrochas el botón de hueso que mantiene la faltriquera cerrada y la abres con cuidado. Esperando algo inaudito, miras el interior... pero en cuando averiguas qué hay en ella, la cierras decepcionado.
Tres libras de manzanas ácidas, de piel verde como la hierba y brillantes como si no fuesen naturales... pero sí lo son, pues la faltriquera huele a fruta.
Acercas los nudillos a las ramas que hacen de puerta, y a pocos centímetros quedan cuando ésta cede.
Aparece tras la puerta, en el interior de la cabaña, un anciano acompañado por una boluta de humo grisaceo y olor a acre. Casi insoportable.
El hombre luce una horrible barba blanca que llega al suelo, y su cabeza reluce con el sol de la tarde. Su rostro está cubierto de arrugas y mugre, y sus ropas están llenas de jirones.
Te mira de arriba a abajo y te sonrie. Apenas le quedan dientes, y los pocos que soportan su hedor, son de un negro verdoso.
Te habla.
Alquimista: -Buenas tardes tengais, jovenzuelo... decidme, ¿deseais algo de éste anciano ajado? Os aviso que... si venis a por pociones, ungüentos o lociones, no podré atenderos...
Observas que hay algo extraño en el anciano... algo fuera de lugar.
Te fijas con detenimiento en sus ropas, su rostro... su...¿Colgante?
De su cuello cuelga una cadena gruesa de oro, y en ésta reposa un inusual colgante: una botellita de cristal transparente adornada con sugeciones de oro... dentro de la botellita hay un líquido espeso y de un granate casi negro. ¿Sangre?...
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Nota del DM
-Te has llevado todas las pertenencias contigo, recuérdalo.
-Si tardas demasiado, los nobles vendrán a buscarte, ¡has de ser rápido!.
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Si es arrogante, elegante, borde, con presencia, ligeramente afeminado, retorcidamente cruel, guapo, con gafas y con pelo largo (a poder ser blanco) y encima es el malo de un anime... ¡ES MI HOMBRE IDEAL!

DM- Admin
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Fecha de inscripción: 11/06/2008

Re: (Misión inicial) Encuentro en el bosque de Valle Masque
Soma desabrochó el botón de hueso que mantenía la faltriquera cerrada y la abrió con cuidado. Pero sus expectativas no fueron bien recompensadas, pues fuera de contener oro o joyas, en el interior de la faltriquera habían tres libras de manzanas ácidas, de piel verde como la hierba y brillantes como si no fuesen naturales... mas debían ser, pues su olor era el de la fruta.
Pero quizás si que tenían algún valor ya que simplemente por mofa dudaba que se las hubiesen dado los nobles, así que guardó una en su bolsa de viaje y volvió a cerrar la faltriquera dejándola como si no la hubiese abierto.
Miró arriba a abajo a Soma y le sonrió. Apenas le quedaban dientes, y los pocos que soportan su hedor, son de un negro verdoso.
-Buenas tardes tengáis, jovenzuelo... - Saludó el anciano- decidme, ¿deseáis algo de éste anciano ajado? Os aviso que... si venís a por pociones, ungüentos o lociones, no podré atenderos...
- Soy un enviado de tres nobles que rondan este bosque - Dijo Soma inclinando ligeramente la cabeza - Dijeron que usted tendría algo especial..media libra de sangre de cisne negro, si mi memoria no me falla, y sospecho que eso que lleváis colgado en el cuello pueda serlo.
- ... - El rostro del anciano se endureció - Esos bribones... ¿ Y que hay del pago ?
- Dos ahora, y cuando comprueben que es lo que quieren, tendrá el tercero - Dijo con picardía Soma mientras le entregó la faltriquera.
- Odio hacer negocios con esos estúpidos.. - Y con resignación intercambió su colgante por la faltriquera, comprobó su interior y murmurando volvió a la penumbra de su hogar.
Aún habiéndose salido con la suya, aún había pensado hacer algo más. A toda prisa sacó su odre de agua de la bolsa de viaje y lo vació en el suelo,. después abrió la botellita del colgante del anciano y vertió en el odre una pequeña parte, eso debía de ser útil para algo.
Cerró la botellita, guardó el odre en su cinturón y volvió por donde había venido en dirección a los tres nobles.
Pero quizás si que tenían algún valor ya que simplemente por mofa dudaba que se las hubiesen dado los nobles, así que guardó una en su bolsa de viaje y volvió a cerrar la faltriquera dejándola como si no la hubiese abierto.
Miró arriba a abajo a Soma y le sonrió. Apenas le quedaban dientes, y los pocos que soportan su hedor, son de un negro verdoso.
-Buenas tardes tengáis, jovenzuelo... - Saludó el anciano- decidme, ¿deseáis algo de éste anciano ajado? Os aviso que... si venís a por pociones, ungüentos o lociones, no podré atenderos...
- Soy un enviado de tres nobles que rondan este bosque - Dijo Soma inclinando ligeramente la cabeza - Dijeron que usted tendría algo especial..media libra de sangre de cisne negro, si mi memoria no me falla, y sospecho que eso que lleváis colgado en el cuello pueda serlo.
- ... - El rostro del anciano se endureció - Esos bribones... ¿ Y que hay del pago ?
- Dos ahora, y cuando comprueben que es lo que quieren, tendrá el tercero - Dijo con picardía Soma mientras le entregó la faltriquera.
- Odio hacer negocios con esos estúpidos.. - Y con resignación intercambió su colgante por la faltriquera, comprobó su interior y murmurando volvió a la penumbra de su hogar.
Aún habiéndose salido con la suya, aún había pensado hacer algo más. A toda prisa sacó su odre de agua de la bolsa de viaje y lo vació en el suelo,. después abrió la botellita del colgante del anciano y vertió en el odre una pequeña parte, eso debía de ser útil para algo.
Cerró la botellita, guardó el odre en su cinturón y volvió por donde había venido en dirección a los tres nobles.

Soma- Mensajes: 30
Fecha de inscripción: 12/06/2008
Re: (Misión inicial) Encuentro en el bosque de Valle Masque
Nota del DM sobre tu anterior post:
Interpreto que le has dado al anciano la faltriquera de manzanas.
_________________________________________________
Te has deshecho de la faltriquera llena de manzanas, y vuelves al encuentro de los nobles con lo que te habían pedido... o eso creerían ellos, pues habías robado una pequeña parte del líquido que colgaba del cuello del alquimista.
Puedes ver el roble centenario alzándose majestuoso sobre las cabezas de los tres jinetes, que esperan tu llegada hablando entre ellos.
Al verte, los tres hombres callan y te miran con ojos de malicia.
Noble 2: -¿Has conseguido la sangre de cisne que guardaba ése viejo cascarrabias?
El noble te tiende la mano para que le des la botellita, y sin dudarlo se la entregas. La observa a contraluz, un rayo de sol atraviesa el cristal y puedes ver como todo su rostro se tiñe del granate de la sangre de cisne.
Sólo por un instante te parece apreciar, justo donde el reflejo del sol rojizo roza su rostro, un brillo extraño... casi mágico. "¿Debe de ser cosa de la sangre o serán imaginaciones mias?", piensas.
Al parecer el noble le da el visto bueno a tu trabajo, una vez aceptada la primera "misión", otro de los hombres se adelanta al grupo para hablarte.
Noble 1: -Ahora me toca a mi, orejas picudas... En la parte más occidental (oeste) de la muralla de Valle Masque, a veintiún pies de altura (6,5m) falta una de las piedras. Cuentan a los niños que ése hueco fue hecho como símbolo de la victoria de Valle Masque en la Batalla de los Cuarenta Días. Personalmente, siempre he creído que ése hueco tenía una finalidad más material: proteger un objeto valioso para la ciudad. Deberás ir y comprobar si hay algo en dicho hueco... si no lo hubiese, vuelve con una prueba de que dices la verdad, en el caso contrario... trae lo que haya en el hueco.
______________________________________
Nota del DM.
-El noble te da una cuerda de veintitrés pies (7m), justo la altura de la muralla. En uno de los cabos hay un gancho de hierro.
-En el hueco debes hayar una llave oxidada, pero de gran tamaño y a ella hay atado un trozo de piel de cabra donde al parecer alguien había escrito algo... al haber estado tanto tiempo a la intemperie, la nota no se lee.
-De nuevo, los nobles te esperan... ¡Corre!
Interpreto que le has dado al anciano la faltriquera de manzanas.
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Te has deshecho de la faltriquera llena de manzanas, y vuelves al encuentro de los nobles con lo que te habían pedido... o eso creerían ellos, pues habías robado una pequeña parte del líquido que colgaba del cuello del alquimista.
Puedes ver el roble centenario alzándose majestuoso sobre las cabezas de los tres jinetes, que esperan tu llegada hablando entre ellos.
Al verte, los tres hombres callan y te miran con ojos de malicia.
Noble 2: -¿Has conseguido la sangre de cisne que guardaba ése viejo cascarrabias?
El noble te tiende la mano para que le des la botellita, y sin dudarlo se la entregas. La observa a contraluz, un rayo de sol atraviesa el cristal y puedes ver como todo su rostro se tiñe del granate de la sangre de cisne.
Sólo por un instante te parece apreciar, justo donde el reflejo del sol rojizo roza su rostro, un brillo extraño... casi mágico. "¿Debe de ser cosa de la sangre o serán imaginaciones mias?", piensas.
Al parecer el noble le da el visto bueno a tu trabajo, una vez aceptada la primera "misión", otro de los hombres se adelanta al grupo para hablarte.
Noble 1: -Ahora me toca a mi, orejas picudas... En la parte más occidental (oeste) de la muralla de Valle Masque, a veintiún pies de altura (6,5m) falta una de las piedras. Cuentan a los niños que ése hueco fue hecho como símbolo de la victoria de Valle Masque en la Batalla de los Cuarenta Días. Personalmente, siempre he creído que ése hueco tenía una finalidad más material: proteger un objeto valioso para la ciudad. Deberás ir y comprobar si hay algo en dicho hueco... si no lo hubiese, vuelve con una prueba de que dices la verdad, en el caso contrario... trae lo que haya en el hueco.
______________________________________
Nota del DM.
-El noble te da una cuerda de veintitrés pies (7m), justo la altura de la muralla. En uno de los cabos hay un gancho de hierro.
-En el hueco debes hayar una llave oxidada, pero de gran tamaño y a ella hay atado un trozo de piel de cabra donde al parecer alguien había escrito algo... al haber estado tanto tiempo a la intemperie, la nota no se lee.
-De nuevo, los nobles te esperan... ¡Corre!
_________________


Si es arrogante, elegante, borde, con presencia, ligeramente afeminado, retorcidamente cruel, guapo, con gafas y con pelo largo (a poder ser blanco) y encima es el malo de un anime... ¡ES MI HOMBRE IDEAL!

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Fecha de inscripción: 11/06/2008

Re: (Misión inicial) Encuentro en el bosque de Valle Masque
Con una de aquellas atípicas manzanas y parte de la sangre de cisne en su bolsa de viaje acudió al encuentro de los nobles.
Cuando vislumbró el roble centenario, pudo escuchar como conversaban animadamente y reían, seguramente a costa de Soma, pero eso no le importaba lo más mínimo, pues se estaba llevando una parte de los "favores" que procuraba a los nobles.
Al hacer acto de presencia entre los tres, el diálogo cesó y le miraron fijamente y con malicia.
- ¿Has conseguido la sangre de cisne que guardaba ése viejo cascarrabias? - Preguntó el noble que le encargó hablar con el anciano.
- Como es evidente - Respondió Soma con sequedad.
El noble le tendió la mano para que le entregase la botellita, y sin dudarlo se la entregó. El noble la observó a contraluz, un rayo de sol atravesó el cristal y Soma alcanzó a ver como todo su rostro se tiñe del granate de la sangre de cisne.
Tan sólo por un instante le pareció apreciar, justo donde el reflejo del sol rojizo rozaba su rostro, un brillo extraño... casi mágico. "¿Debía tratarse de algo de la sangre o serían imaginaciones mias?", pensó Soma.
Al parecer no se dio cuanto de que no contenía toda la sangre, pues con una sonrisa se alejó y se sentó contemplando aun la botellita. Pero por desgracia de Soma, esto no había acabado aun, otro de los nobles se acercó a él y resoplando dijo:
- Ahora me toca a mi, orejas picudas... En la parte más occidental de la muralla de Valle Masque, a veintiún pies de altura falta una de las piedras. Cuentan a los niños que ése hueco fue hecho como símbolo de la victoria de Valle Masque en la Batalla de los Cuarenta Días. Personalmente, siempre he creído que ése hueco tenía una finalidad más material: proteger un objeto valioso para la ciudad. Deberás ir y comprobar si hay algo en dicho hueco... si no lo hubiese, vuelve con una prueba de que dices la verdad, en el caso contrario... trae lo que haya en el hueco.
- Muralla occidental... veintiún pies... - Repitió cansinamente Soma - ¿Pero como diablos podré subir? A manos desnudas lo dudo. - El noble señaló al suelo, mostrando una cuerda bastante larga atada a un gancho - Esta bien, volveré en cuanto tenga nuevas...
Soma enrolló la cuerda y echándosela al hombro emprendió el camino en dirección a la muralla de Valle Masquen. Fuese lo que fuese lo que guardaban aquellas desvencijadas piedras no pensaba entregarse lo a ellos, ya que se percató que tenía una vital importancia para ellos, por lo que debía ser valioso.. o quizás poderoso.
Al cabo de unos minutos alcanzó a ver la parte superior de la muralla, así que aligeró el paso, por que aunque lo negase tenía ganas de descubrir lo que allí al parecer se escondía. Recorrió unos largos minutos más rodeando la muralla, pues solo era una piedra la que faltaba, hasta que sus ojos se detuvieron en un lugar, el que buscaba.
Ojeó alrededor asegurándose de no ser observado por nadie, al ser así dejó caer su bolsa de viaje, desenrolló la cuerda y la lanzó hacía la cumbre de la muralla. Una vez asegurada ésta escaló la pared hasta llegar a la altura del agujero.
Insertó la mano en su interior, y a tientas rebuscó en él. Sus dedos rozaron algo metálico, lo asió y lo extrajo algo nervioso. Quedó algo desilusionado de nuevo, pues simplemente se trataba de una vieja llave unida a un trozo de piel. Sin demasiadas esperanzas se deslizó al suelo de nuevo.
Pero aunque no le sirviese de nada, no pretendía darles la llave a los nobles, observó la piel que tenía unida a la llave, parecía como si antaño algo hubiese habido escrito en ella. Arrancó la piel y buscó por el suelo una piedra afilada, con lo que escribir en ella, una vez la encontró escribió: "El tesoro de Valle Masquen ya no reside aquí, lo robé yo, Sir Christopher Garannor. Malaventurados aquellos que osen buscarlos en el lugar que lo encontré".
Dió un vistazo a la nota, no parecía una falsificación, podría funcionar. guardó la llave en la funda de su arma y corrió en busca de los nobles
Cuando vislumbró el roble centenario, pudo escuchar como conversaban animadamente y reían, seguramente a costa de Soma, pero eso no le importaba lo más mínimo, pues se estaba llevando una parte de los "favores" que procuraba a los nobles.
Al hacer acto de presencia entre los tres, el diálogo cesó y le miraron fijamente y con malicia.
- ¿Has conseguido la sangre de cisne que guardaba ése viejo cascarrabias? - Preguntó el noble que le encargó hablar con el anciano.
- Como es evidente - Respondió Soma con sequedad.
El noble le tendió la mano para que le entregase la botellita, y sin dudarlo se la entregó. El noble la observó a contraluz, un rayo de sol atravesó el cristal y Soma alcanzó a ver como todo su rostro se tiñe del granate de la sangre de cisne.
Tan sólo por un instante le pareció apreciar, justo donde el reflejo del sol rojizo rozaba su rostro, un brillo extraño... casi mágico. "¿Debía tratarse de algo de la sangre o serían imaginaciones mias?", pensó Soma.
Al parecer no se dio cuanto de que no contenía toda la sangre, pues con una sonrisa se alejó y se sentó contemplando aun la botellita. Pero por desgracia de Soma, esto no había acabado aun, otro de los nobles se acercó a él y resoplando dijo:
- Ahora me toca a mi, orejas picudas... En la parte más occidental de la muralla de Valle Masque, a veintiún pies de altura falta una de las piedras. Cuentan a los niños que ése hueco fue hecho como símbolo de la victoria de Valle Masque en la Batalla de los Cuarenta Días. Personalmente, siempre he creído que ése hueco tenía una finalidad más material: proteger un objeto valioso para la ciudad. Deberás ir y comprobar si hay algo en dicho hueco... si no lo hubiese, vuelve con una prueba de que dices la verdad, en el caso contrario... trae lo que haya en el hueco.
- Muralla occidental... veintiún pies... - Repitió cansinamente Soma - ¿Pero como diablos podré subir? A manos desnudas lo dudo. - El noble señaló al suelo, mostrando una cuerda bastante larga atada a un gancho - Esta bien, volveré en cuanto tenga nuevas...
Soma enrolló la cuerda y echándosela al hombro emprendió el camino en dirección a la muralla de Valle Masquen. Fuese lo que fuese lo que guardaban aquellas desvencijadas piedras no pensaba entregarse lo a ellos, ya que se percató que tenía una vital importancia para ellos, por lo que debía ser valioso.. o quizás poderoso.
Al cabo de unos minutos alcanzó a ver la parte superior de la muralla, así que aligeró el paso, por que aunque lo negase tenía ganas de descubrir lo que allí al parecer se escondía. Recorrió unos largos minutos más rodeando la muralla, pues solo era una piedra la que faltaba, hasta que sus ojos se detuvieron en un lugar, el que buscaba.
Ojeó alrededor asegurándose de no ser observado por nadie, al ser así dejó caer su bolsa de viaje, desenrolló la cuerda y la lanzó hacía la cumbre de la muralla. Una vez asegurada ésta escaló la pared hasta llegar a la altura del agujero.
Insertó la mano en su interior, y a tientas rebuscó en él. Sus dedos rozaron algo metálico, lo asió y lo extrajo algo nervioso. Quedó algo desilusionado de nuevo, pues simplemente se trataba de una vieja llave unida a un trozo de piel. Sin demasiadas esperanzas se deslizó al suelo de nuevo.
Pero aunque no le sirviese de nada, no pretendía darles la llave a los nobles, observó la piel que tenía unida a la llave, parecía como si antaño algo hubiese habido escrito en ella. Arrancó la piel y buscó por el suelo una piedra afilada, con lo que escribir en ella, una vez la encontró escribió: "El tesoro de Valle Masquen ya no reside aquí, lo robé yo, Sir Christopher Garannor. Malaventurados aquellos que osen buscarlos en el lugar que lo encontré".
Dió un vistazo a la nota, no parecía una falsificación, podría funcionar. guardó la llave en la funda de su arma y corrió en busca de los nobles

Soma- Mensajes: 30
Fecha de inscripción: 12/06/2008
Re: (Misión inicial) Encuentro en el bosque de Valle Masque
Traes la nota escrita en el trozo de piel, y la entregas al noble que te encomendó la segunda misión.
Éste se la ojea y chasquea la lengua.
Por un instante piensas que todo ha salido mal.
Pero tienes un golpe de suerte... de MUCHA suerte...
Noble 1: -¡Maldito Sir Christopher! ¡Siempre adelantándose a mis movimientos!
El noble cierra el puño sobre el trozo de piel con furia y se gira para retirarse diciéndote.
Noble 1: -Buen trabajo.
De repente, otra voz.
Noble 3: -Y yo soy el último. Medio-elfo, irás a Valle Masque y buscarás la única casa cuya puerta esté parcialmente calcinada... hace días prendió de forma misteriosa y se dice que allí hay aún algunas monedas que el viejo que vivía no pudo gastar antes de su muerte. Me han dicho que hay, concretamente 500 monedas de oro, tráelas... si faltase una sóla... te mataré.
____________________________________
Nota del DM.
-Ésta es una misión piadosa xD... en la casa encuentras 510 monedas de oro, además de un pato con todas las plumas chamuscadas y que a causa de ello no puede buscar alimento... está claramente desnutrido y morirá en cuestión de días. [NO PUEDES FALSIFICAR LAS MONEDAS NI EXISTEN LAS MONEDAS DE CHOCOLATE NI NADA PARECIDO ¬¬]
-El noble 3 te está esperando en la salida de la ciudad de Valle Masque que lleva al bosque... te lo encuentras por sorpresa, pues lo esperabas en el bosque, junto al roble.
-Suerte! :3
Éste se la ojea y chasquea la lengua.
Por un instante piensas que todo ha salido mal.
Pero tienes un golpe de suerte... de MUCHA suerte...
Noble 1: -¡Maldito Sir Christopher! ¡Siempre adelantándose a mis movimientos!
El noble cierra el puño sobre el trozo de piel con furia y se gira para retirarse diciéndote.
Noble 1: -Buen trabajo.
De repente, otra voz.
Noble 3: -Y yo soy el último. Medio-elfo, irás a Valle Masque y buscarás la única casa cuya puerta esté parcialmente calcinada... hace días prendió de forma misteriosa y se dice que allí hay aún algunas monedas que el viejo que vivía no pudo gastar antes de su muerte. Me han dicho que hay, concretamente 500 monedas de oro, tráelas... si faltase una sóla... te mataré.
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Nota del DM.
-Ésta es una misión piadosa xD... en la casa encuentras 510 monedas de oro, además de un pato con todas las plumas chamuscadas y que a causa de ello no puede buscar alimento... está claramente desnutrido y morirá en cuestión de días. [NO PUEDES FALSIFICAR LAS MONEDAS NI EXISTEN LAS MONEDAS DE CHOCOLATE NI NADA PARECIDO ¬¬]
-El noble 3 te está esperando en la salida de la ciudad de Valle Masque que lleva al bosque... te lo encuentras por sorpresa, pues lo esperabas en el bosque, junto al roble.
-Suerte! :3
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Fecha de inscripción: 11/06/2008

Re: (Misión inicial) Encuentro en el bosque de Valle Masque
Al llegar de nuevo al encuentro de los nobles, Soma le entregó la piel con la falsa nota al noble que le encomendó la misión. Este la ojeó y chasqueó la lengua al verla.
Fueron unos largos segundos, Soma dedujo que no había funcionado su estratagema para quedarse con a llave, pero...
- ¡Maldito Sir Christopher! ¡Siempre adelantándose a mis movimientos!- Rugió el noble, cerró el puño sobre el trozo de piel con furia y se giró para retirarse diciendo apesadumbrado a Soma - Buen trabajo.
De repente, otra voz.
- Y yo soy el último. Medio-elfo, irás a Valle Masque y buscarás la única casa cuya puerta esté parcialmente calcinada... hace días prendió de forma misteriosa y se dice que allí hay aún algunas monedas que el viejo que vivía no pudo gastar antes de su muerte. Me han dicho que hay, concretamente 500 monedas de oro, tráelas... si faltase una sola... te mataré.
- ... Espero que de veras sea lo último...- Murmuró Soma mientras caminaba en dirección a Valle Masquen.
Al llegar a la ciudad preguntó a un par de personas la dirección de la casa que había ardido hace poco, con la ayuda de las indicaciones alcanzó su destino con relativa facilidad.
La casa estaba parcialmente derruida, y las piedras que antaño formaban una lustrosa pared habían ennegrecido a más no poder, además la casa desprendía un olor bastante extraño, algo así como carne quemada.
Tapándose la nariz y la boca con un trapo empujó la puerta, o más bien lo que pareció una puerta en otro tiempo para entrar en la casa.
El interior de la casa era desolador, el fuego había arrancado todo signo de vida en aquél lugar, las paredes parecían llorar ante tal escenario..
Se dio prisa en rebuscar por toda la estancia el oro, no quería permanecer allí más tiempo del estrictamente necesario. Mientras rebuscaba le pareció escuchar un graznido, pero no le dio más importancia al imaginar que quizás fuese debido a la sugestión de aquél lugar.
Durante un rato su búsqueda no dio no fue fructuosa, hasta que halló entre unos armarios una gran bolsa que no había sufrido grandes daños, al abrirla sus expectativas su cumplieron, estaba repleta de oro. Contento de poder irse cerró la bolsa y la levantó, pero para su sorpresa debajo de esta había un pequeño saquito de piel, intrigado la abrió también, su contenido era otras diez monedas de oro. No creía que nadie las echaría de menos, así que se las guardó en su bolsa de viaje.
Hora de salir al exterior... O no.. Soma escuchó de nuevo aquél graznido extraño, no podía ser su imaginación, era real.
Rastreó en busca de lo que provocaba este sonido, hasta que lo encontró bajo unas sábanas parcialmente calcinadas, era un pato con todas las plumas chamuscadas y que parecía hambriento.
No podía dejarlo sin más, aunque seguramente moriría en breve le daba pena darle la espalda. Rebuscó en su bolsa de viaje pero la única comida que había era aquella especie de manzana extraña que robó a los nobles, aunque no estaba seguro de que fuese comestible. Aun así le dio a comer parte de ella, al menos habría intentado ayudarle.
Observó al pato convaleciente, pero no tenía más tiempo, así que salió de la casa y se dirigió al bosque en busca de los nobles.
Pero al atravesar las murallas se sorprendió, pues el último de los nobles, el que encargó ir hacía aquella casa le esperaba allí.
Éste, al verlo le tendió la mano, obviamente reclamando el oro. Esta vez no tenía ninguna excusa así que le entregó la bolsa de las monedas de oro...
Fueron unos largos segundos, Soma dedujo que no había funcionado su estratagema para quedarse con a llave, pero...
- ¡Maldito Sir Christopher! ¡Siempre adelantándose a mis movimientos!- Rugió el noble, cerró el puño sobre el trozo de piel con furia y se giró para retirarse diciendo apesadumbrado a Soma - Buen trabajo.
De repente, otra voz.
- Y yo soy el último. Medio-elfo, irás a Valle Masque y buscarás la única casa cuya puerta esté parcialmente calcinada... hace días prendió de forma misteriosa y se dice que allí hay aún algunas monedas que el viejo que vivía no pudo gastar antes de su muerte. Me han dicho que hay, concretamente 500 monedas de oro, tráelas... si faltase una sola... te mataré.
- ... Espero que de veras sea lo último...- Murmuró Soma mientras caminaba en dirección a Valle Masquen.
Al llegar a la ciudad preguntó a un par de personas la dirección de la casa que había ardido hace poco, con la ayuda de las indicaciones alcanzó su destino con relativa facilidad.
La casa estaba parcialmente derruida, y las piedras que antaño formaban una lustrosa pared habían ennegrecido a más no poder, además la casa desprendía un olor bastante extraño, algo así como carne quemada.
Tapándose la nariz y la boca con un trapo empujó la puerta, o más bien lo que pareció una puerta en otro tiempo para entrar en la casa.
El interior de la casa era desolador, el fuego había arrancado todo signo de vida en aquél lugar, las paredes parecían llorar ante tal escenario..
Se dio prisa en rebuscar por toda la estancia el oro, no quería permanecer allí más tiempo del estrictamente necesario. Mientras rebuscaba le pareció escuchar un graznido, pero no le dio más importancia al imaginar que quizás fuese debido a la sugestión de aquél lugar.
Durante un rato su búsqueda no dio no fue fructuosa, hasta que halló entre unos armarios una gran bolsa que no había sufrido grandes daños, al abrirla sus expectativas su cumplieron, estaba repleta de oro. Contento de poder irse cerró la bolsa y la levantó, pero para su sorpresa debajo de esta había un pequeño saquito de piel, intrigado la abrió también, su contenido era otras diez monedas de oro. No creía que nadie las echaría de menos, así que se las guardó en su bolsa de viaje.
Hora de salir al exterior... O no.. Soma escuchó de nuevo aquél graznido extraño, no podía ser su imaginación, era real.
Rastreó en busca de lo que provocaba este sonido, hasta que lo encontró bajo unas sábanas parcialmente calcinadas, era un pato con todas las plumas chamuscadas y que parecía hambriento.
No podía dejarlo sin más, aunque seguramente moriría en breve le daba pena darle la espalda. Rebuscó en su bolsa de viaje pero la única comida que había era aquella especie de manzana extraña que robó a los nobles, aunque no estaba seguro de que fuese comestible. Aun así le dio a comer parte de ella, al menos habría intentado ayudarle.
Observó al pato convaleciente, pero no tenía más tiempo, así que salió de la casa y se dirigió al bosque en busca de los nobles.
Pero al atravesar las murallas se sorprendió, pues el último de los nobles, el que encargó ir hacía aquella casa le esperaba allí.
Éste, al verlo le tendió la mano, obviamente reclamando el oro. Esta vez no tenía ninguna excusa así que le entregó la bolsa de las monedas de oro...
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Soma- Mensajes: 30
Fecha de inscripción: 12/06/2008
Re: (Misión inicial) Encuentro en el bosque de Valle Masque
Le entregas la bolsa de oro, que contiene exactamente 500 monedas, al noble que te ha estado esperando en una de las salidas de Valle Masque.
Las cuenta y asiente complacido.
Noble 3: -Y con ésto has completado todo lo que necesitábamos de ti. Por ahora eres libre de marcharte con vida pero... -se detiene mirando tras de ti. Estalla en carcajadas y entre éstas logras entender- ¿Eso de ahí es un pato?
Efectivamente, el pobre animalillo te ha seguido. Eras su única salvación y al haberte apiadado de su pobre vida, éste ha decidido ir tras tus pasos.
Extiende las alas, ahora reducidas a dos tristes apéndices inútiles para volar. Grazna hacia ti.
Noble 3: -Bueno, bueno, bueno... ésto ya no es asunto mio, así que vuelvo a la cacería... los gamos deben andar demasiado lejos, pero los alcanzaremos.
El noble se aleja por la senda que lleva al bosque, al parecer has conseguido librarte de ellos.
La noche se cierne sobre ti, debes encontrar refugio... en Valle Masque hay una posada.
_____________________________________
Nota del DM.
-Soluciona lo del pato y ve a la posada. Una vez allí, debes leer ésto: http://eligeunasenda.rpgwars.org/introduccion-f5/vuestro-encuentro-taberna-de-valle-masque-reino-de-ascalon-t19.htm
Las cuenta y asiente complacido.
Noble 3: -Y con ésto has completado todo lo que necesitábamos de ti. Por ahora eres libre de marcharte con vida pero... -se detiene mirando tras de ti. Estalla en carcajadas y entre éstas logras entender- ¿Eso de ahí es un pato?
Efectivamente, el pobre animalillo te ha seguido. Eras su única salvación y al haberte apiadado de su pobre vida, éste ha decidido ir tras tus pasos.
Extiende las alas, ahora reducidas a dos tristes apéndices inútiles para volar. Grazna hacia ti.
Noble 3: -Bueno, bueno, bueno... ésto ya no es asunto mio, así que vuelvo a la cacería... los gamos deben andar demasiado lejos, pero los alcanzaremos.
El noble se aleja por la senda que lleva al bosque, al parecer has conseguido librarte de ellos.
La noche se cierne sobre ti, debes encontrar refugio... en Valle Masque hay una posada.
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Nota del DM.
-Soluciona lo del pato y ve a la posada. Una vez allí, debes leer ésto: http://eligeunasenda.rpgwars.org/introduccion-f5/vuestro-encuentro-taberna-de-valle-masque-reino-de-ascalon-t19.htm
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DM- Admin
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Fecha de inscripción: 11/06/2008

Re: (Misión inicial) Encuentro en el bosque de Valle Masque
El noble al ver a Soma con una gran bolsa en una de sus manos extendió la suya, con afán de hacerse con ella. Esta vez Soma no podía ingeniarse ninguna estratagema para quedarse con el oro, así que suspirando se la entregó.
Rápidamente abrió la bolsa y se dispuso a contarlas, como es evidente no se fiaba de la palabra de Soma, una vez contabilizadas todas asintió complacido.
- Y con ésto has completado todo lo que necesitábamos de ti. Por ahora eres libre de marcharte con vida pero... -se detuvo mirando tras de Soma. Entonces estalló en carcajadas y entre éstas Soma logró entender- ¿Eso de ahí es un pato?
Efectivamente, el pobre animalillo había seguido a Soma. Era su única salvación y al haberse apiadado de su pobre vida, éste ha decidido ir tras los pasos de Soma.
- No es de tu incumbencia, ya he cumplido con lo que debía hacer, así que adiós - Dijo ásperamente Soma mirando al pato de reojo, este extendió las alas, ahora reducidas a dos tristes apéndices inútiles para volar. Graznó hacia Soma.
- Bueno, bueno, bueno... ésto ya no es asunto mio, así que vuelvo a la cacería... los gamos deben andar demasiado lejos, pero los alcanzaremos.
Una vez dicho esto, el noble se alejó en dirección al bosque, por fin se había librado de ese contratiempo. Pero ahora tenía otro, el pato.
No podía quedarse con él, la vida que llevaba Soma no era apropiada para que un pato convaleciente le acompañase a todos sitios, así que debía deshacerse de él.
Dio la casualidad de que pasaron un par de apacibles ancianos paseando al atardecer, Soma se acercó a ellos con el pato tras sus pasos
- Disculpen señores... -Saludó Soma esbozando una sonrisa.
- Hola joven -La mujer parecía muy simpática y afable por su tono de voz- ¿Queríais alguna cosa de dos pobres ancianos?
- Pues la verdad es que si.... -Dio un paso al lado para dejar ver al pato- Este joven aventurero ha sobrevivido a un incendio, lo encontré casi cuando llegó a las puertas de la muerte, aunque a partir de ahora no puedo encargarme de él..
- Pobre animal...- Dijo la mujer y miro a su marido con complicidad - Nosotros tenemos una pequeña granja a las afueras de la ciudad, podríamos cuidar de él si queréis...
- Muy agradecido señora - Inclinó la cabeza - Tenga, intente que sobreviva -Dijo Soma mientras le entregaba dos monedas de oro- Recupérate pronto pequeño - Sonrió al pato.
El sol empezaba a caer para dejar paso a la luna, así que por una vez en muchísimo tiempo decidió alojarse en la posada de la ciudad unos días.
Rápidamente abrió la bolsa y se dispuso a contarlas, como es evidente no se fiaba de la palabra de Soma, una vez contabilizadas todas asintió complacido.
- Y con ésto has completado todo lo que necesitábamos de ti. Por ahora eres libre de marcharte con vida pero... -se detuvo mirando tras de Soma. Entonces estalló en carcajadas y entre éstas Soma logró entender- ¿Eso de ahí es un pato?
Efectivamente, el pobre animalillo había seguido a Soma. Era su única salvación y al haberse apiadado de su pobre vida, éste ha decidido ir tras los pasos de Soma.
- No es de tu incumbencia, ya he cumplido con lo que debía hacer, así que adiós - Dijo ásperamente Soma mirando al pato de reojo, este extendió las alas, ahora reducidas a dos tristes apéndices inútiles para volar. Graznó hacia Soma.
- Bueno, bueno, bueno... ésto ya no es asunto mio, así que vuelvo a la cacería... los gamos deben andar demasiado lejos, pero los alcanzaremos.
Una vez dicho esto, el noble se alejó en dirección al bosque, por fin se había librado de ese contratiempo. Pero ahora tenía otro, el pato.
No podía quedarse con él, la vida que llevaba Soma no era apropiada para que un pato convaleciente le acompañase a todos sitios, así que debía deshacerse de él.
Dio la casualidad de que pasaron un par de apacibles ancianos paseando al atardecer, Soma se acercó a ellos con el pato tras sus pasos
- Disculpen señores... -Saludó Soma esbozando una sonrisa.
- Hola joven -La mujer parecía muy simpática y afable por su tono de voz- ¿Queríais alguna cosa de dos pobres ancianos?
- Pues la verdad es que si.... -Dio un paso al lado para dejar ver al pato- Este joven aventurero ha sobrevivido a un incendio, lo encontré casi cuando llegó a las puertas de la muerte, aunque a partir de ahora no puedo encargarme de él..
- Pobre animal...- Dijo la mujer y miro a su marido con complicidad - Nosotros tenemos una pequeña granja a las afueras de la ciudad, podríamos cuidar de él si queréis...
- Muy agradecido señora - Inclinó la cabeza - Tenga, intente que sobreviva -Dijo Soma mientras le entregaba dos monedas de oro- Recupérate pronto pequeño - Sonrió al pato.
El sol empezaba a caer para dejar paso a la luna, así que por una vez en muchísimo tiempo decidió alojarse en la posada de la ciudad unos días.

Soma- Mensajes: 30
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Re: (Misión inicial) Encuentro en el bosque de Valle Masque
Nota del DM.
Tu misión inicial ha finalizado. Me reitero, debes leer lo que sigue (sin postear)
http://eligeunasenda.rpgwars.org/introduccion-f5/vuestro-encuentro-taberna-de-valle-masque-reino-de-ascalon-t19.htm
Tu misión inicial ha finalizado. Me reitero, debes leer lo que sigue (sin postear)
http://eligeunasenda.rpgwars.org/introduccion-f5/vuestro-encuentro-taberna-de-valle-masque-reino-de-ascalon-t19.htm
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