Cuarta misión: Maldición en la aldea (Resumen)
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Cuarta misión: Maldición en la aldea (Resumen)
Pasaron dos días y una noche los cuatro aventureros en el castillo de Áscalon y tras conseguir los libros y la curiosa montura de Soma decidieron partir de nuevo a Valle Masque. Tomaron el paso de las montañas cuando ya estaba anocheciendo e hicieron noche en una pequeña grieta en las rocas.
Tras oír ruidos extraños en el exterior salieron los cuatro a ver que sucedía y encontraron un cuervo mensajero que portaba una nota, ésta decía:
Lo sabreis cuando la décima luna oculte su cara. Los dioses caerán a mi llegada.
Sorprendidos y confusos por la respuesta de aquel mago oscuro que les perseguía, no se percataron de que una magia se desplegaba cerca de ellos y Allen fue inmediatamente transportada a otro plano. Allí cruzó unas palabras con el remitente de la nota y aquellas palabras quedaron en secreto. Una vez volvió toda la normalidad, siguieron de nuevo su camino y ahí encontraron un viajero llamado Goroth quién les pidió ayuda prometiéndoles una buena recompensa.
Nemerth regresó a su hogar y Allen, Soma y Anilorak siguieron a Goroth hasta una aldea próxima al norte de Valle Masque. Para su sorpresa la aldea se encontraba en llamas, estaba siendo arrasada por una decena de bandidos. La batalla fue árdua pero vencieron. Al paso, vino a su encuentro el cura de la aldea, el Padre Amgar, que les explicó que sufrían de una epidemia que amenazaba con acabar con todos ellos. Al entrar los cuatro a la iglesia descubrieron las dimensiones de aquella desgracia i el cura se desmayó ante ellos a causa de un ataque de nervios.
Las monjas y el cura se retiraron y tras ello sucedieron cosas extrañas: tambores, rezos en lenguas extrañas...
Los aventureros, acompañados de Goroth investigaron y entraron en las salas privadas de la iglesia. Se hallaron en medio de una misa negra, oficiada por el cura de la iglesia y a la que asistian infinidad de monjas. Irrumpieron pues en la sala (romiéndose una pierna Goroth) y advirtieron que estaban a punto de sacrificar a dos niños. Tras los intentos de Soma de desarmar al cura, éste acabó por sacrificar al niño y en un ataque de rabia, derribaron al cura uniendo sus fuerzas (por primera vez) y salvaron a la niña.
Al derrotar al cura, las monjas cayeron al suelo sin conocimiento y un mecanismo oscuro se puso en marcha: tenían que salir de allí. Avisaron a los aldeanos y Allen ayudada por los no afectados por la epidemia, pusieron a salvo a las monjas.
Todo parecía al fin en calma hasta que la niña salvada les avisó de que se aproximava a la iglesia una bandada de cuervos. Intentaron detenerlos sin éxito. Los cuervos los envolvieron y formaron dos cuerpos humanoides con aspecto de mujer. Parecían ser súbditas del mago oscuro e intentaron acabar con la niña. Al no poder conseguirlo, pasaron a las negociaciones, demostrando su potencial, convirtiendo a Goroth, con un simple beso en demonio. Fue impossible engañar a Allen, por lo que, intentaron convencer a Soma ofreciéndole un poder inimaginable. Al ver que no cederían tan facilmiente pasaron a la distracción para besar a la niña y poder maldecirla, però Allen se interpuso recibiendo ella el beso. Las mujeres se retiraron y Goroth volvió a la normalidad: tenían que conseguir el tesoro que habían venido a buscar.
Al parecer, el tesoro se encontraba bajo el agua, en el puerto de la aldea. Anilorak se encargó de ir a buscarlo... y al encontrarlo, lo escondió de Goroth para quedarse con el tesoro. Al decirle que el tesoro había desaparecido, Goroth les dejó... pero en el cofre que había escondido Anilorak encontraron una nota, que decía:
¡Hola a todos!
Gracias por ayudarme a encontrar el mapa (que lo tenían los bandidos), el que habeis usado para encontrar esta caja era un timo.
Ahora debo estar bastante lejos de aquí (ya sabeis, el caballo y esas cosas... es útil enseñar a los animales a que acudan a la llamada de sus amos).
El tesoro no está en Áscalon, sino en Remington.
¡Suerte!
Tras oír ruidos extraños en el exterior salieron los cuatro a ver que sucedía y encontraron un cuervo mensajero que portaba una nota, ésta decía:
Lo sabreis cuando la décima luna oculte su cara. Los dioses caerán a mi llegada.
Sorprendidos y confusos por la respuesta de aquel mago oscuro que les perseguía, no se percataron de que una magia se desplegaba cerca de ellos y Allen fue inmediatamente transportada a otro plano. Allí cruzó unas palabras con el remitente de la nota y aquellas palabras quedaron en secreto. Una vez volvió toda la normalidad, siguieron de nuevo su camino y ahí encontraron un viajero llamado Goroth quién les pidió ayuda prometiéndoles una buena recompensa.
Nemerth regresó a su hogar y Allen, Soma y Anilorak siguieron a Goroth hasta una aldea próxima al norte de Valle Masque. Para su sorpresa la aldea se encontraba en llamas, estaba siendo arrasada por una decena de bandidos. La batalla fue árdua pero vencieron. Al paso, vino a su encuentro el cura de la aldea, el Padre Amgar, que les explicó que sufrían de una epidemia que amenazaba con acabar con todos ellos. Al entrar los cuatro a la iglesia descubrieron las dimensiones de aquella desgracia i el cura se desmayó ante ellos a causa de un ataque de nervios.
Las monjas y el cura se retiraron y tras ello sucedieron cosas extrañas: tambores, rezos en lenguas extrañas...
Los aventureros, acompañados de Goroth investigaron y entraron en las salas privadas de la iglesia. Se hallaron en medio de una misa negra, oficiada por el cura de la iglesia y a la que asistian infinidad de monjas. Irrumpieron pues en la sala (romiéndose una pierna Goroth) y advirtieron que estaban a punto de sacrificar a dos niños. Tras los intentos de Soma de desarmar al cura, éste acabó por sacrificar al niño y en un ataque de rabia, derribaron al cura uniendo sus fuerzas (por primera vez) y salvaron a la niña.
Al derrotar al cura, las monjas cayeron al suelo sin conocimiento y un mecanismo oscuro se puso en marcha: tenían que salir de allí. Avisaron a los aldeanos y Allen ayudada por los no afectados por la epidemia, pusieron a salvo a las monjas.
Todo parecía al fin en calma hasta que la niña salvada les avisó de que se aproximava a la iglesia una bandada de cuervos. Intentaron detenerlos sin éxito. Los cuervos los envolvieron y formaron dos cuerpos humanoides con aspecto de mujer. Parecían ser súbditas del mago oscuro e intentaron acabar con la niña. Al no poder conseguirlo, pasaron a las negociaciones, demostrando su potencial, convirtiendo a Goroth, con un simple beso en demonio. Fue impossible engañar a Allen, por lo que, intentaron convencer a Soma ofreciéndole un poder inimaginable. Al ver que no cederían tan facilmiente pasaron a la distracción para besar a la niña y poder maldecirla, però Allen se interpuso recibiendo ella el beso. Las mujeres se retiraron y Goroth volvió a la normalidad: tenían que conseguir el tesoro que habían venido a buscar.
Al parecer, el tesoro se encontraba bajo el agua, en el puerto de la aldea. Anilorak se encargó de ir a buscarlo... y al encontrarlo, lo escondió de Goroth para quedarse con el tesoro. Al decirle que el tesoro había desaparecido, Goroth les dejó... pero en el cofre que había escondido Anilorak encontraron una nota, que decía:
¡Hola a todos!
Gracias por ayudarme a encontrar el mapa (que lo tenían los bandidos), el que habeis usado para encontrar esta caja era un timo.
Ahora debo estar bastante lejos de aquí (ya sabeis, el caballo y esas cosas... es útil enseñar a los animales a que acudan a la llamada de sus amos).
El tesoro no está en Áscalon, sino en Remington.
¡Suerte!
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Si es arrogante, elegante, borde, con presencia, ligeramente afeminado, retorcidamente cruel, guapo, con gafas y con pelo largo (a poder ser blanco) y encima es el malo de un anime... ¡ES MI HOMBRE IDEAL!

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